El debate entre intervencionismo y neoliberalismo

Desde que Keynes rompiera con la tradición liberal clásica, han sido muchas las voces que se han alzado tanto defiendo como criticando esta particular forma de entender la participación del Estado en la economía. Así, a lo largo de este pasado siglo XX, han sido muchos los economistas que han apoyado a Keynes (el más destacado que sigue en activo es Paul Krugman) y otros los que han negado la eficacia de sus propuestas (Kayek, Friedman, Escuela de Chicago). A continuación examinaremos cuáles son los rasgos que diferencian a estas dos corrientes económicas.

Neoliberales

Como hemos visto en otros artículos, los máximos exponentes del neoliberalismo económico son Friedrich August von Hayek y Milton Friedman. El pensamiento liberal se caracteriza por defender el papel minoritario del Estado para un correcto funcionamiento de la economía de un país, no siendo en absoluto necesario ni positivo el gran grado de intervención del Estado existente en la actualidad, que no hace más que entorpecer la asignación eficiente de los recursos.

En este caso, los neoliberales defienden las tesis de Adam Smith que postulaban que es la libre actuación de cada individuo, las libres decisiones económicas de cada uno mirando por su propio interés, las que van a producir una regulación adecuada del mercado. Como consecuencia, los neoliberales defienden la libertad económica de los agentes del mercado y la igualdad de todos ellos para poder acceder y actuar en el mismo.

Intervencionistas

Por otro lado, los intervencionistas o keynesianos, creen que una mayor intervención del Estado podrá asignar mejor los recursos disponibles en una economía. Para ellos, el mercado no siempre es capaz de repartir los recursos de manera eficiente produciéndose desigualdades entre los sectores de la población y apareciendo los llamados fallos del mercado.

Como consecuencia, los keynesianos defienden el papel regulador del Estado para asegurar una mayor libertad e igualdad de acceso y de oportunidades a todos los agentes del mercado y acabar con las desigualdades. Esta concepción del papel del Estado fue fundamental en el período de entreguerras y tras la Segunda Guerra Mundial, unos momentos en los que las naciones europeas se encontraban abatidas moralmente y, muchas de ellas, también destruidas, aumentando el desempleo, la pobreza y la insatisfacción de necesidades básicas como la vivienda o la sanidad. Gracias al intervencionismo estatal estos países salieron de esta situación y pudieron convertirse en democracias asentadas.

Conclusión

Hoy en día, sin embargo, la cada vez mayor intervención del Estado está entorpeciendo el buen funcionamiento de la economía, algo en lo que muchos analistas estás de acuerdo. Por ello, muchos de ellos defienden su reforma o revisión para una mejor asignación de los recursos y un menor despilfarro de dinero público.

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